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Estudiantes de postgrado del AMTC asisten al Geminoid H4 en el Congreso del Futuro

Dos estudiantes de postgrado del AMTC fueron el personal de apoyo del muy comentado robot humanoide Geminoid H4, que fue una de las estrellas del V Congreso del Futuro realizado del 19 al 24 de enero. Si el ingenio mecánico fue capaz de dialogar con la presidenta Michelle Bachelet en la inauguración del evento ante cientos de personas en la Plaza de la Constitución, se debió en parte a la ayuda brindada por Luz María Martínez, estudiante de doctorado en Robótica del AMTC, y Matías Mattamala, estudiante de Magíster en Robótica también por el AMTC, al profesor Kohei Ogawa, de la Universidad de Osaka, asistente del creador del Geminoid, el Dr. Hiroshi Ishiguro.

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Los estudiantes fueron invitados a participar por el profesor Javier Ruiz del Solar, ya que la organización del congreso solicitó ayuda a la Universidad de Chile para apoyar al profesor Ogawa en todas sus necesidades con respecto al Geminoid. Así, Luz y Matías tuvieron experiencia de primera mano ensamblando, trasladando y operando al robot.

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“El profesor Javier se comunicó con nosotros, necesitaba gente que hubiera manejado robots porque la misma gente del congreso necesitaba apoyo en ese aspecto, y como nosotros teníamos la experiencia de haber trabajado con Bender en el caso de Luz y con los NAO en el caso mío, había una experiencia que se podía aprovechar en este caso. No tanto por el tema de armado del robot, sino también por poder hablar el mismo lenguaje o el mismo nivel de conceptos que el profesor Ogawa podría necesitar”, cuenta Matías. “Él nos dijo ‘Matías, Luz, ¿quieren ir?’ y dijimos que sí. No le dimos muchas vueltas, la verdad”, agrega Luz.

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Tras unas escuetas primeras comunicaciones vía correo electrónico de parte del equipo del profesor Ishiguro en Japón tan solo un par de días antes de la inauguración del congreso, en la que solicitaron materiales como por ejemplo un transformador eléctrico, Luz y Matías tuvieron su primer encuentro con el humanoide el lunes 18 en un salón del ex Congreso Nacional. Allí el profesor Ogawa, quien había llegado a Chile horas antes, ya tenía las piezas del ingenio (torso, brazos, piernas y una impresionante cabeza) desembaladas y listas para el ensamblaje. En esta tarea, que demoró cerca de una hora, los estudiantes fueron de vital importancia, pues se requieren de varios pares de manos especializadas para unir las extremidades y conexiones.

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“Lo primero que vi fue la cabeza, cuando la destaparon, y fue como la de un muerto. Fue impresionante, de verdad parecía una persona, el pelo… Cuando le vi los dientes, también impresionante… Cómo llegaron a que un robot se pareciera tanto a una persona, con tanta dedicación”, relata Luz.

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Para el día de la inauguración, Luz y Matías se encontraron a las 6 AM con el profesor Ogawa y con el Geminoid, que pasó la noche en el salón donde fue ensamblado, para trasladarlo a la Plaza de la Constitución y realizar el largo proceso de conexiones, pruebas y ajustes para que el androide tuviera una impecable presentación pública con la presidenta Bachelet. Y, como consignó la prensa, la ayuda incluyó el mismísimo diálogo con la mandataria, pues fue Matías el encargado de dar voz al Geminoid al tiempo que lo operaba, con el apoyo del profesor Ogawa.

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¿Qué aprendieron estos estudiantes de la experiencia? “Me gustó el armado, cómo tan simple que… En Bender la cosa del armado es un poco más compleja, a veces hemos estado toda una tarde armándolo, y acá era de repente una tuerquita, de repente un cablecito, era todo tan señalizado, tan ordenado, que da una motivación de que así debe ser cómo armar un robot, cuando viaja así se debe conectar. Tan ordenado todo, tan simple que cualquier persona amateur puede llegar a armarlo. Cómo se preocuparon tanto del diseño y de cómo se deben conectar las cosas, que el profesor puede estar tranquilo de mandar a cualquier persona a que viaje con su robot. (…) Porque no tuvimos ningún percance, el robot funcionó perfecto, nada salió mal en cuanto a sus conexiones. Y nunca habíamos tenido ninguna interacción con él. Pensé que a lo mejor teníamos que ver un manual, para aprender cosas, pero no”, cuenta Luz.

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Matías complementa con lo que sacó en limpio: “Yo creo que principalmente el hecho de poder interactuar y aprender, aunque sean cosas básicas. El hecho mismo de armarlo, de poder participar en la construcción, transportarlo, entender cómo opera. En mi caso, también poder hablar a través del robot igual me ayudó a entender cómo funcionan y cómo el profesor Ogawa lo hace trabajar. Por otro lado, la filosofía y la visión de vida que tienen los japoneses, o la cultura oriental, respecto a este mismo tema que nosotros trabajamos acá. Principalmente porque nosotros estamos influidos por la visión más occidental de la robótica, en que se ve que hay muchas aplicaciones quizás no sean necesariamente militares, pero también muy enfocadas en la industria. Pero ellos tienen una visión en que los robots son como otros seres tan válidos como las personas. Como que ellos los ven como posibles y futuros amigos, que los van a ayudar en algunas de sus labores, que no necesariamente tienen que ver con automatizar procesos, sino también como compañía, o que cuiden a las personas y puedan ayudarlas en ese tipo de actividades.”

Luz y Matías ayudaron al profesor Ogawa y al Geminoid H4 en dos oportunidades más: en la conferencia que Ogawa ofreció en el Parque Bicentenario el jueves 21 (en la que el androide estuvo inactivo) y en la conferencia del viernes 22 en el ex Congreso Nacional, que tuvo la particularidad de ser ofrecida por el profesor Ishiguro a través del Geminoid, teleoperado desde Taiwán.

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