miércoles 30 septiembre 2026
La expansión de las tecnologías de extracción directa de litio (DLE) está abriendo nuevas posibilidades para producir este mineral desde las salmueras continentales. A diferencia de los sistemas convencionales basados en pozas de evaporación, estas tecnologías pueden aumentar la recuperación de litio y evitar parte de las pérdidas de agua. Sin embargo, la DLE también genera una corriente de salmuera procesada y empobrecida en litio, cuya gestión será un aspecto central para evaluar la sostenibilidad de estos procesos.
Este es el foco de una nueva investigación titulada “Lithium brine re-injection in salar environments: perspectives for a sustainable implementation of DLE technologies”, publicada en la prestigiosa revista Cleaner Engineering and Technology. El artículo revisa la evidencia científica disponible y entrega por primera vez criterios para evaluar la implementación de la reinyección en salares, particularmente en los sistemas andinos. La investigación fue desarrollada por los investigadores del AMTC Santiago Montserrat, Yarko Niño y Humberto Estay, junto con Álvaro Henríquez, de Galan Lithium, y Julietta Zamora, de la Universidad del Desarrollo.
Reinyección de salmueras
Santiago Montserrat explica que “cuando hablamos de extracción directa de litio, la discusión se concentra en cuánto litio podemos recuperar o cuánta agua podemos dejar de perder por evaporación. Pero existe otra parte del proceso que también debemos analizar: qué ocurre con la salmuera después de extraer el litio”.
Una de las alternativas para gestionar esta corriente es la reinyección al subsuelo del salar, que permite devolver parte del fluido extraído al sistema mediante pozos. Esta práctica podría contribuir a compensar parcialmente algunos de los cambios producidos por la extracción en el almacenamiento subterráneo, los niveles hidráulicos, los flujos de agua y la salmuera. Sin embargo, reinyectar no significa devolver al sistema la misma salmuera que fue extraída.
“Una de las ideas centrales que quisimos aterrizar en este artículo es que la reinyección no debe entenderse como una restitución automática de las condiciones originales del salar. Estamos devolviendo un fluido que ha sido sometido a un proceso industrial y que puede tener otra composición, otra densidad y otras propiedades”, señala Montserrat.
Estas diferencias pueden modificar la forma en que la salmuera se desplaza y reacciona en el subsuelo. Entre los procesos que deben estudiarse están el transporte y la mezcla asociados a diferencias de densidad, la precipitación o disolución de minerales y los cambios en la porosidad y permeabilidad de las formaciones. También debe evaluarse la eventual migración de salmueras modificadas hacia ecosistemas sensibles, como humedales o lagunas, además de posibles problemas operacionales, como la incrustación y colmatación de los pozos.
Diferencias entre salares
El Dr. Humberto Estay, director del AMTC y líder de la línea de investigación de Hidrometalurgia de Vanguardia, destaca que las características de cada salar hacen necesario evitar soluciones generales. “Los salares no son sistemas homogéneos. Existen diferencias importantes en su hidrogeología, en la composición de sus salmueras y en la forma en que interactúan las aguas subterráneas con las formaciones geológicas. Por eso, no podemos asumir que una estrategia de reinyección que funciona en un salar necesariamente tendrá el mismo comportamiento en otro”, señala.
El artículo plantea que no basta con determinar si es posible reinyectar una salmuera desde un punto de vista operacional. También es necesario evaluar qué efectos tendrá esa operación sobre el sistema subterráneo y sobre los componentes ambientales que se busca proteger. “Lo importante es pasar de la pregunta ‘¿podemos reinyectar?’ a una pregunta mucho más completa: ‘¿podemos reinyectar en este salar, con esta salmuera y bajo estas condiciones, manteniendo sus efectos dentro de límites ambiental y operacionalmente aceptables?’”, agrega Estay.
Los investigadores plantean que la reinyección debe abordarse como una intervención activa y de largo plazo sobre el sistema subterráneo. Su implementación debería comenzar con una caracterización detallada de la línea base del salar, seguida por balances de agua y masa, modelación hidrogeológica y de transporte reactivo, ensayos de laboratorio y terreno y pruebas piloto antes de avanzar hacia una operación a mayor escala. El monitoreo y la gestión adaptativa deberían mantenerse durante la operación y, cuando corresponda, durante las etapas de cierre y post-cierre.
“Necesitamos una aproximación progresiva. Primero debemos conocer adecuadamente el sistema, después entender mediante experimentos y modelos cómo se comportará la salmuera reinyectada y, finalmente, validar ese conocimiento mediante pilotos y durante la operación. La idea es que las decisiones de escalamiento estén respaldadas por evidencia y no solamente por supuestos”, explica Montserrat.
Propuesta de regulación
El artículo también aborda los desafíos que plantea la regulación de esta práctica. Debido a las diferencias hidrogeológicas e hidroquímicas entre los salares andinos, los autores consideran que no sería suficiente establecer los mismos límites para todos los sistemas.
La propuesta es combinar requisitos mínimos comunes con criterios y umbrales de desempeño definidos para cada salar, vinculados a indicadores hidrogeológicos, hidroquímicos, operacionales y ambientales que puedan ser medidos y verificados durante la operación.
“La regulación debe entregar certezas y establecer condiciones mínimas, pero al mismo tiempo reconocer que cada salar tiene un comportamiento particular. Por eso proponemos complementar requisitos generales con indicadores y umbrales de desempeño que permitan demostrar, mediante modelos, monitoreo y una gestión adaptativa, que la reinyección está funcionando de acuerdo con los objetivos ambientales y operacionales establecidos”, concluye Estay.