martes 14 julio 2026
A más de 4.500 metros de altura, entre volcanes, bofedales y lagunas altiplánicas, un grupo de investigadoras e investigadores pasó casi una semana recorriendo algunos de los paisajes más remotos del norte de Chile. La misión no era buscar minerales, sino instalar una red de sensores capaces de escuchar las pequeñas vibraciones naturales que recorren el subsuelo y que permitirán responder una pregunta clave: ¿Cómo se mueve el agua bajo los salares de Socaire?
Durante seis días de trabajo en terreno durante el pasado mes de junio, un equipo del Advanced Mining Technology Center (AMTC) de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile, integrado por los investigadores/as Valentina Reyes-Wagner y Sergio León-Ríos, desplegó 27 estaciones sismológicas distribuidas entre el poblado de Socaire, las lagunas Miscanti y Miñiques, la cordillera de Domeyko y sectores ubicados a pocos kilómetros de la frontera con Argentina.
La campaña marca un hito dentro del proyecto «Transferencia, Protección y Gobernanza Hídrica de los Sistemas de Salares», una iniciativa financiada por el Gobierno Regional de Antofagasta, a través del Fondo de Innovación para la Competitividad Regional (FIC-R, actual Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo, FRPD), que busca comprender cómo funciona el subsuelo de estos ecosistemas únicos y transferir ese conocimiento directamente a la comunidad atacameña.
El proyecto es encabezado por la investigadora AMTC y líder de la línea de investigación “Exploración y Modelación predictiva de Yacimientos Minerales”, Dra. Diana Comte y reúne a especialistas en geofísica, geología, hidrogeología, ciencias sociales y patrimonio de la Universidad de Chile y del Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo de la Universidad Católica del Norte, quienes trabajan junto a la Comunidad Atacameña de Socaire para construir un modelo integral de los salares altoandinos.
“Los salares son sistemas extremadamente complejos y todavía conocemos muy poco sobre lo que ocurre bajo su superficie. Este proyecto busca integrar distintas disciplinas científicas con el conocimiento que la propia comunidad ha construido durante generaciones, para comprender mejor la dinámica del agua en estos territorios, y así aportar herramientas que favorezcan su protección y una gobernanza basada en evidencia”, explica la Dra. Diana Comte.

Radiografía del subsuelo
Si bien la superficie de los salares ha sido ampliamente estudiada, la estructura que existe cientos de metros bajo tierra continúa siendo, en gran medida, desconocida. Precisamente allí apunta esta investigación. Los sensores instalados registrarán durante varios meses la sismicidad natural de la zona, información que permitirá construir imágenes tridimensionales del subsuelo mediante técnicas de tomografía sísmica, similares a las utilizadas en medicina, pero aplicadas a la corteza terrestre.
«La geofísica nos permite observar ese mundo invisible y entender por dónde circula el agua, qué estructuras geológicas la controlan y cómo funciona realmente todo el sistema», explica Sergio León-Ríos.
Según agrega, “comprender esa arquitectura subterránea permitirá generar modelos hidrogeológicos más precisos y aportar antecedentes científicos para una gestión más sostenible de estos ecosistemas”.
Ciencia y comunidad
Una de las características distintivas del proyecto es que el trabajo científico se desarrolla en estrecha colaboración con la Comunidad Atacameña de Socaire. Antes de iniciar las actividades, la propuesta fue presentada y discutida con la asamblea comunitaria, que incorporó observaciones e inquietudes al diseño de la investigación.
Durante la instalación de cada estación sismológica, el equipo fue acompañado por integrantes de la Unidad de Patrimonio, quienes verificaron que los sitios seleccionados no afectaran vestigios arqueológicos y registraron nuevos antecedentes patrimoniales cuando fue necesario. La campaña concluyó el 21 de junio, coincidiendo con el Año Nuevo Indígena, con una ceremonia tradicional de agradecimiento o «paga», encabezada por representantes de la comunidad.

Además del monitoreo geofísico, el proyecto contempla la consolidación de información ambiental recopilada por la propia comunidad durante los últimos años, la instalación de un laboratorio local para el estudio de rocas y microorganismos (SalarLab), y el desarrollo de cursos y actividades de transferencia dirigidas a estudiantes y habitantes del territorio.
«Nuestro propósito no es solamente generar conocimiento científico. Queremos que ese conocimiento permanezca en el territorio y fortalezca la capacidad de la comunidad para comprender cómo funcionan sus salares, con la finalidad de que participen con información técnica cuando se discutan proyectos que puedan afectar estos ecosistemas», detalla Sergio León-Ríos.
Al finalizar el proyecto, previsto para abril de 2027, el equipo espera entregar el primer modelo integrado del sistema de salares altoandinos de la Puna de Socaire, combinando geofísica, geología, hidrogeología, patrimonio y saberes indígenas. La información también dará origen a un laboratorio territorial y a un centro de investigación transdisciplinario gestionado junto a la comunidad, con el propósito de seguir fortaleciendo la protección de uno de los sistemas hídricos más singulares y frágiles del norte de Chile.